Diario al Día, La Vega- Un hecho de extrema gravedad conmocionó a la comunidad de Cabrimota, en La Vega, tras conocerse el asesinato del ganadero Jhovanny Ulerio a manos de un trabajador haitiano.
La víctima, conocida cariñosamente en la zona como “el compracerdos”, fue hallada sin vida dentro de una cisterna de desechos animales, donde su cuerpo fue arrojado tras el crimen.
Según informaciones preliminares recogidas en la escena, el agresor habría utilizado un machete con mango rojo para cometer el hecho, arma que fue localizada cerca del lugar por los investigadores presentes.

Las condiciones dentro de la cisterna dificultaron enormemente las labores de rescate del cuerpo, debido a los gases generados por las heces fecales acumuladas en el interior del depósito.
Bomberos llegaron al lugar equipados con sogas y sacos para aplicar una técnica especial de extracción. Fue necesario abrir el hueco a golpes de martillo para poder acceder al cuerpo de la víctima.
Un familiar de Jhovanny, conocido como “el prieto”, fue quien descubrió el cuerpo dentro de la cisterna y alertó a las autoridades sobre lo ocurrido en la finca ganadera de Cabrimota.
En la escena fueron halladas varias evidencias, entre ellas un guante ensangrentado, una soga roja, ramas con manchas de sangre y una chancleta, elementos que presuntamente pertenecen al agresor.

Autoridades del Ministerio Público, representadas por el fiscal Fernán, así como el coronel de LICRIN y el forense doctor Polanco, se presentaron al lugar para dirigir las investigaciones y el levantamiento del cuerpo.
Testigos en la escena indicaron que el agresor presuntamente también se llevó una motocicleta y dinero en efectivo que pertenecían a la víctima antes de darse a la fuga del sector.
Vecinos de la zona señalaron que el trabajador haitiano llevaba apenas 15 días laborando en la finca del ganadero, quien le brindaba alojamiento, alimentación y trabajo como parte de su empleo.

Ante el horrendo crimen, los demás trabajadores haitianos que se encontraban en la zona abandonaron el lugar rápidamente, generando aún más consternación entre los residentes de la comunidad.
La comunidad de Cabrimota expresó su indignación y dolor ante la pérdida de un hombre descrito como querido y apreciado en la zona, donde era reconocido por su labor como ganadero y comprador de cerdos.

Las autoridades continúan las investigaciones para dar con el paradero del agresor, mientras la fiscalía y el equipo forense trabajan en determinar con exactitud las circunstancias y el alcance de las lesiones sufridas por la víctima.