Diario al Día, Santo Domingo- En seguimiento al feminicidio de Ana Luisa Rosario de la Rosa en Villa Mella, familiares y allegados la recuerdan con dolor como una mujer trabajadora, dedicada y ejemplar.

Marino Lebrón Pérez, padre de tres de las hijas de la víctima, describió entre lágrimas a Ana Luisa como el principal sustento del hogar y una madre completamente entregada a sus hijas.

“Era una mujer ejemplar, trabajadora. No se merecía esa muerte. Me dejó prácticamente en el aire con mis hijas”, expresó Lebrón Pérez, visiblemente afectado por la pérdida de la madre de sus hijas.

Ana Luisa Rosario de la Rosa

“Lo único que pido es que caiga todo el peso de la ley contra esa persona”, agregó el hombre, exigiendo justicia ante el brutal crimen que enluta a su familia y a toda la comunidad.

Lebrón Pérez relató que con el tiempo se distanció al notar comportamientos inadecuados por parte del agresor, y que vecinos le informaron después que Ana Luisa era maltratada físicamente por él.

Pese a los maltratos que sufría, la víctima nunca se lo manifestó directamente por temor, según indicaron quienes la conocían de cerca y estaban al tanto de su difícil situación.

Marino Lebrón Pérez, Padre de tres de las hijas de la víctima

Belkis, amiga cercana de la fallecida, afirmó que Ana Luisa era una mujer luchadora que trabajaba en una casa de familia y solo regresaba los fines de semana, huyéndole al agresor.

“La acosaba porque no aceptaba que ella lo dejara”, señaló Belkis, describiendo un patrón de acoso y violencia que antecedió al brutal ataque ocurrido el domingo pasado en Villa Mella.

Nuevos detalles del crimen indican que el ataque ocurrió pasadas las 12:00 del mediodía en la manzana 59 del sector Primaveral, donde Francisco Alcántara Terrero se presentó con el machete.

Tras asesinar a Ana Luisa, el agresor hirió a otras personas presentes en el lugar antes de recibir múltiples golpes por parte de la comunidad indignada, siendo luego entregado a las autoridades.

Familiares y allegados de la victima

Familiares permanecen a la espera de que el Instituto Nacional de Ciencias Forenses, INACIF, entregue el cuerpo para velarla en la Funeraria Espíritu Santo y darle cristiana sepultura.

La comunidad de Villa Mella se mantiene indignada y unida en el clamor de justicia, exigiendo sanciones ejemplares para que casos como este no queden impunes ante la ley dominicana.





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