Diario al Día, Santo Domingo- Familiares de Samantha Soler confirmaron su fallecimiento anoche a causa de un paro cardiaco, apenas días después de que se hiciera un llamado público pidiendo ayuda para costear sus gastos médicos.

Samantha tenía 32 años y llevaba varios años enfrentando uno de los diagnósticos más duros que puede recibir una persona joven: cáncer de mama, una enfermedad que la marcó desde 2022.

Ese año fue sometida a cirugía y quimioterapia, tratamientos difíciles que logró superar con fortaleza, dando una primera batalla que parecía encaminarse hacia la recuperación total.

Sin embargo, en 2024 la enfermedad regresó con más fuerza. Sufrió una recaída con ganglios en el cuello, lo que obligó a una nueva operación y a retomar el tratamiento oncológico desde el principio.

A inicios de 2025, Samantha logró finalizar ese segundo proceso de tratamiento, generando esperanza entre sus seres queridos de que por fin podría retomar su vida con normalidad.

Pero en diciembre de ese mismo año, una neumonía complicó gravemente su estado de salud, debilitando aún más un cuerpo que ya había dado todo en su lucha contra el cáncer.

Samantha permanecía ingresada en la unidad de cuidados intensivos de la Clínica Abreu, en una condición tan delicada que algunos de sus tratamientos habían tenido que ser suspendidos por su médicos.

Ante esa situación crítica, su familia había lanzado un llamado público a la solidaridad, pidiendo apoyo económico para poder cubrir los elevados costos que representaba su atención médica en ese centro.

La respuesta de muchas personas fue solidaria, pero el tiempo no estuvo de su lado. Anoche, Samantha Soler falleció a causa de un paro cardiaco, dejando un profundo dolor en quienes la conocieron y apoyaron.

Su historia es un recordatorio del alto costo humano y económico que representa enfrentar una enfermedad como el cáncer, especialmente para familias que no cuentan con los recursos suficientes para sostener un tratamiento prolongado.