Diario al Día, Santiago- Una estudiante de 15 años resultó herida tras un ataque con piedra y arma blanca por otra compañera frente a la Escuela Enma Balaguer, en Santiago Oeste, generando conmoción en la comunidad educativa.
El incidente, ocurrido a la salida del centro escolar, sorprendió a la menor y a los presentes, tras una riña previa dentro del plantel que había generado tensión entre las estudiantes involucradas.
Los familiares se mostraron preocupados por la magnitud del ataque y sus consecuencias inmediatas.
“Le dieron una pedrada y la cortaron. La niña sangró muchísimo y quedó inconsciente. Si no hubiera sido por un señor que no conocemos y por otra compañera que la ayudó, no sabemos qué hubiera pasado”, relató Arias, tía de la adolescente.
Esta declaración refleja la gravedad del hecho y la intervención oportuna de transeúntes y compañeros.
La menor fue trasladada a un centro de salud donde recibió los primeros auxilios. Presentaba una herida cortante, dolor intenso en cabeza y cuello, dificultad para caminar y abundante sangrado, permaneciendo actualmente bajo observación médica para asegurar su recuperación.
Alexandra Arias cuestionó la actuación de la dirección y del personal del plantel, indicando que maestros y psicólogo afirmaron que el incidente ocurrió fuera del horario escolar y que ya habían notificado al 9-1-1.
“Dijeron que no tenían que ver con eso porque la niña había salido a las 11:15 y ellos estaban adentro”, señaló.
La familia denunció además que la adolescente era víctima de maltrato verbalrelacionado con una condición de salud previamente tratada, situación que había sido advertida a las autoridades sin obtener respuesta.
“La estaban molestando y no le hicieron caso. El maltrato verbal (bulying) pasa todos los días y nadie hace nada”, manifestó Arias, solicitando mayor vigilancia en los alrededores del plantel.
Hasta el momento, las autoridades educativas no han emitido un informe oficial sobre responsabilidades o sanciones.
Este hecho reabre la discusión sobre la seguridad escolar y la prevención de la violencia entre estudiantes, destacando la necesidad de protocolos más efectivos y seguimiento constante.